No es un adiós. Es un hasta pronto

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Hace unos meses que la actividad artística de muchos artistas se ha visto paralizada. Mi caso no ha sido una excepción, aunque la situación pandémica por la que pasamos tiene poco que ver con esto.

He decidido hacer un paréntesis en la actividad profesional como artista de circo y, en esta entrada, hago una revisión de lo que me ha llevado a tomar esta decisión.

Para contextualizar bien la situación, debemos remontarnos aproximadamente cuatro años atrás. Toda la energía, diversión, luz y color que se muestra en el escenario no es siempre un camino de rosas. Era el verano de 2017, estaba en plena gira con Cirque Éloize. En ese momento, en Estados Unidos, en una reserva india en la que hay alojado un centro de ocio, entre Nueva York y Boston, en el estado de Connecticut.

Todo iba bien, habíamos hecho la integración de cinco nuevos artistas en el espectáculo, en Montreal (Canadá). Me había tocado tomar el papel de capitán del número de cama elástica. Y la respuesta de todo el mundo había sido genial. Estábamos listos para estrenar.

Sala de creación Cirque Éloize
En la sede de Cirque Éloize, antes de un evento especial para Air Canadá

Ya en Estados Unidos, después de estrenar y de que todo estuviera encauzado, mi espalda dijo: ¡basta!. Las molestias que habían empezado en Australia en el mes de enero, llegaron a su punto máximo hasta el punto de no poder tener una posición erguida normal.

Entrada del teatro
Readaptando el número de cama elástica

Después de días en cama y de un proceso un tanto desagradable, volví a Valencia para curar la lesión. Fue aquí, dónde me daban la mala noticia: Hernia discal con afectación nerviosa crónica. Por suerte, y gracias a la ayuda de Cirque Éloize, todo fue rápido y me sometí a una operación (Quimionucleosis con disco-gel para el disco herniado y Rizólisis para tratar las ramas nerviosas afectadas)

Resonancia con disco herniado
Después de la operación

La recuperación no fue fácil. El dolor no cesaba y retomar mi rutina normal quedaba muy lejos. Tan lejos que ni siquiera podía caminar o estar de pie más de dos minutos seguidos. Fue entonces cuando decidí retomar el plan B de vida (que inicialmente fue un plan A hasta que el circo se cruzó por el camino): preparar el proceso de conseguir una plaza pública de profesor de Educación Física.

Pasó el verano, el proceso de rehabilitación era muy lento. No tenía todas conmigo de que fuera a quedar bien. Mientras tanto, comencé a preparar las oposiciones a profesor. Empecé a entrenar, ya que sobre mis manos no existía dolor, no había presión sobre mi zona lumbar.

Por el mes de septiembre recibí una llamada del entrenador de Cirque Éloize: ID, el espectáculo en el que había estado durante los últimos 5 años, cerraba. Había cumplido su cupo de mercado. Le quedaban dos ciudades: San Polten, a finales de noviembre en Austria, y Munich, todo diciembre en Alemania. La propuesta era que yo acabara esas dos ciudades, cerrando el show. Mi respuesta fue un «me encantaría, pero ahora mismo no se cómo va a estar mi espalda para esa fecha». Acordamos en mantener el contacto para comprobar mi evolución.

La cosa fue poco a poco mejor. Acepté y cerramos las fechas, aunque yo tenía serias dudas de si llegaría hasta el final. El acuerdo era hacer sólo los equilibrios para no forzar la espalda. El resultado muy resumido fue: un comienzo duro en Austria con dolor y serias dudas de poder continuar, y una mejora considerable en un frio invierno alemán, disfrutando de la ciudad de Munich y cerrando una etapa.

De camino al teatro en San Polten (Austria)
En la carpa de Munich con Mateusz

Empezó 2018. Por febrero recuerdo tener la sensación y un pensamiento de: «Esto ha funcionado». Empezaba a poder saltar otra vez. Mi movilidad y dolor iban mejorando cada vez más. Además, el plan B seguía en marcha, seguía estudiando para afrontar los exámenes que me habilitarían como profesor de Educación Física.

Llegó el verano y con él, una propuesta: los hermanos López Infante me propusieron trabajar con ellos y con su compañía Perfordance en el espectáculo de Navidad del Circo Price, en Madrid. Este proyecto fue triplemente especial: 1. Trabajaba con amigos, 2. Trabajaba en mi país durante todo un mes y en el emblemático Price y 3. Trabajaba con la libertad de crear mi propio número.

Carlos y la puesta en escena
Anna e Íñigo
Wilbur
Momento del número de equilibrios con sillas

Acabó 2018 y me llevé la magia de sus Navidades para casa. 2019 abría sus puertas. La cosa marchaba y la espalda iba bastante bien. Llegó el verano y el momento de los exámenes de la oposición. Se superaron: no se consiguió plaza fija, pero la experiencia fue buena y aprobé.

Ese verano recibí una oferta de un evento especial desde las oficinas de Éloize de Canadá. Me reuniría de nuevo con algunos compañeros para hacer un espectáculo en el MGM de Las Vegas. Un estadio acondicionado para miles y miles de espectadores. Fue un viaje relámpago, pero cargado de buenas vibraciones y de buena energía.

Llegada a Las Vegas en el aeropuerto
Actuación en el MGM de Las Vegas

Tras una visita a Tenerife y unas merecidas vacaciones en Escocia, tuvimos tiempo (my partner in crime and me) de encargar el que hoy es nuestro hijo Nico. De estas vacaciones, también quedó clara una propuesta de trabajo en Tenerife, de nuevo, con los hermanos López Infante. De ese modo, el objetivo para después de las vacaciones sería continuar estudiando para afianzar la plaza de profesor y un contrato de trabajo de 4 meses en Tenerife que comenzaría a principios de 2020.

Llegó septiembre, y la vuelta a los entrenamientos con una dosis alta de motivación para preparar Tenerife. Fue entonces cuándo…¡BAM!…lesión de nuevo y de nuevo a pasar por quirófano. Esta vez fue la rodilla: rotura de ligamento cruzado anterior y de menisco interno.

Después de la operación de rodilla

Después de esto, 2020 ya sabéis como ha sido. Un año un tanto peculiar. Pandémico. He trabajado como profesor en la función pública durante unos meses, he vuelto a los estudios universitarios y a los de la oposición que me espera en 2021, he entrenado interrumpidamente….

Actualmente, en 2021, como decía al iniciar el post: he decidido hacer un paréntesis en la actividad profesional como artista de circo. No es un adiós, es un hasta pronto. Los motivos… una paternidad y la intención de consolidar la plaza docente que he comentado, porque tengo la sensación de que el que mucho abarca, poco aprieta. Porque creo que debo centrarme en esto para focalizar esfuerzos y dar todo lo mejor de mi. Y porque en los últimos años, tengo la percepción de que he ido a trompicones, luchando y saliendo de lesiones. Con muchas emociones. Muy bonitas, cierto. Pero creo que es tiempo de parar, respirar y pensar.

Porque creo que la vuelta será todavía más bonita.

Con Shyno. En algún lugar en Londres

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